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La Cantera

45 minutos no cambian nada

Reservas_ADIMetapán_CDFASLa Primera División de El Salvador se encuentra desde hace un par de semanas en la polémica por la revocación de la regla que obligaba a los equipos a alinear a un jugador Sub-21 como titular y por al menos 45 minutos. Hubo opiniones divididas, pero eran más frecuentes las que estaban en contra de esta decisión. Así que hoy, hablaremos de lo contrario.

Primero que nada, espero que no se malentienda esta postura, no quiero decir que es bueno que la regla fuera revocada, sino que no pasa nada con que se haya eliminado, no es una catástrofe, y su existencia tampoco generaba un impacto que vaya a extrañarse.

Esta regla no es un invento de El Salvador, hay precedentes en Colombia, Ecuador y México, por poner algunos ejemplos. Y la situación es la misma: Polémica. Hay apoyo pero también personas que están en contra de ella.

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El principal argumento es que no se puede forzar el debut de los jugadores. Precisamente, esta regla interviene en el proceso de maduración de un jugador. Pensemos en una plantilla donde habrán 3 jugadores juveniles y elegibles para alineación, en distintas posiciones, si dos de esas posiciones están perfectamente cubiertas con titulares inamovibles, el tercer jugador sabe que, por reglamento, en cierta forma tendría segura su alineación al menos por 45 minutos, al no haber mayor competencia, lejos de beneficiar al nivel del jugador podría perjudicarle.

De otra forma, y sucede en cualquier ámbito, la experiencia se gana paulatinamente y no  de manera exabrupta, el proceso de maduración tarda, y no se puede forzar, en cuanto al fútbol, no es lo mismo manejar la presión a los 20 años que a los 25, y de no hacerse correctamente podría perjudicarse enormemente la proyección y carrera de un jugador. Ciertamente hay casos de jugadores precoces que lideraron a sus equipos desde edades muy cortas, pero hay más casos de fracaso en ese sentido, las “promesas” incumplidas son innumerables en el fútbol mundial. Haciendo la comparación con otro deporte, pero hablando de una liga más competitiva, en la NFL (football americano) muchas de las grandes promesas, sobre todo en una posición tan delicada como la de Mariscal de Campo, grandes prospectos han calentado banquillo por dos o tres temporadas mientras se adaptan al equipo, pasa lo mismo, hay casos de éxito pero son más frecuentes y recordados los fracasos.

El principal argumento a favor de esta regla será que gracias a ella aparecieron nuevas figuras, y estas lograron llegar a la selección. De acuerdo, pero hay que tomar en cuenta que es una minoría. El acerbo de jugadores que “genera” esta regla ciertamente es limitado, para lograr causar un impacto en la selección tendría que haber el doble o triple de jugadores para poder elegir, ¿por qué? Porque cuando una de estas figuras no pase su mejor momento, debería haber un sustituto natural.

Medio partido no hace la diferencia en el desarrollo de los juveniles. Pero si lo hará un cambio en la estructura del fútbol salvadoreño. Vamos por partes.

Primero que nada, no sirve de mucho que los muchachos acumulen minutos si han crecido en un sistema que no les enseña los fundamentos básicos de la técnica y táctica del deporte, que no les enseña a nutrirse o que no orienta el estilo de vida que debería tener un deportista, que no les inculca las responsabilidades que significa ejercer la profesión de futbolista. Falta que los juveniles se desarrollen en un entorno ordenado, escalando y madurando en los tiempos normales por todos los niveles inferiores hasta llegar al profesionalismo. Aquí, nuevamente, entra el iniciar con un gran número de jugadores, para que al final quede una parte bastante menor pero bien formada. Valga el comentario, ese es un error en las selecciones juveniles, se cree que los mismos 23 que jueguen en una inferior, llegarán a la Mayor en los siguientes años.

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La otra cuestión es que estos equipos de reservas jueguen más partidos por temporada, porque si se les quiere dar experiencia, aunque ciertamente no será lo mismo que a nivel profesional, jugar más partidos podría brindarla. Más torneos, más fogueos, más competencia. Si lo queremos entender fuera del fútbol, como hacer una pasantía.

Finalmente, hay que mejorar la competencia al interior de los equipos. Si los juveniles llegan al equipo mayor, para lograr crecer y tener un impacto en su nivel deben desarrollarse en un entorno de competencia. Este es trabajo de los dirigentes de los equipos, que deben velar por que las plantillas tengan jugadores de nivel en todas las posiciones para estimular este aspecto.

No hay catástrofe con la eliminación de la regla, pero nuevamente, aunque se dice fácil el problema del fútbol salvadoreño viene de la formación.

Eduardo Vásquez Mata.-

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