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Fútbol Arte

El ángel de piernas chuecas

Foto/Trivela

Foto/Trivela

Manuel Francisco dos Santos, Mané, La Alegría del Pueblo. Ese espectacular jugador que deslumbró en los albores del fútbol, un artista que dibujaba garabatos en la banda derecha llevando el balón al pie. Para algunos más grande que Pelé, se bañó de gloria en el Mundial de 1962, siendo Chile la cuna de su inmortalidad.

Garrincha parece un personaje sacado de un cuento fantástico, su sobrenombre en honor al pájaro Troglodytes Musculus, descrito como un ave rápida, pero torpe, lo que reflejaba la personalidad de Mané, de quien se comenta era sencillo y distraído. Su inteligencia estaba en la cancha y su alma en la pelota. La ironía más grande en la historia del deporte rey, es que uno de sus futbolistas más habilidosos tuviera las piernas chuecas, característica que sería suicida en la carrera de un futbolista del Siglo XXI. Pero en aquel fútbol en blanco y negro, romántico y pintoresco, el Ángel de Piernas Chuecas bailaba con el esférico al ritmo de los cánticos de la afición del Botafogo.

Lo que hacía Mané inspiró a muchos, entre ellos artistas. El nombre de Vinícius de Moraes será reconocido para muchos al ser el compositor de la célebre canción La chica de Ipanema. Moraes también era un aficionado del Botafogo, aunque según una reseña que SporTV hizo por los 100 años de su nacimiento, no frecuentaba los estadios como un aficionado tradicional, pero declaraba su amor a través de las palabras.

Moraes también fue hechizado por la magia de Garrincha, a quien le escribió un poema que aparece en el recopilatorio Todos los ritmos: Siete poetas de Brasil. El poema O anjo das pernas tortas (El ángel de piernas chuecas) es un soneto que en su composición parece describir una jugada típica de Garrincha con el Botafogo, mencionando a Didí y describiendo someramente los regates que hacía Mané cuando tenía la pelota.

En un escrito breve, Vinicius de Moraes logra recrear la fotografía de un bello momento: Un gol de Garrincha. Y a pesar que el soneto es corto, la rima en portugués, su idioma original, es admirable y atrapante. Traducido al español, este es el poema:

El ángel de piernas chuecas

A un pase de Didí, Garrincha avanza:
El cuero junto al pie y el ojo atento.
Dribla a uno y a dos, luego descansa
Como quien mide el riesgo del momento.

Tiene un presentimiento, así se lanza
Más rápido que el propio pensamiento,
Dribla uno más, dos más, la bola alcanza
Feliz entre sus pies, los pies del viento.

La lleva, así la multitud contrita
En un acto de muerte se alza y grita
En unísono canto de esperanza.

Garrincha, el ángel, oye y dice: ¡goooool!
En la imagen la G chuta en la O
Dentro del arco entonces la L danza.

Eduardo Vásquez Mata.-

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